Si me conocieras menos podría decirte que vivir se me hace fácil; que todo el dolor acumulado desapareció burlando mis recuerdos. Te diría que ya no transitan por mi mente pensamientos inconexos, torturando mi débil concentración cada vez que procuro empresas de provecho.
Si pudiera mentirte me presentaría frente a ti con una ensayada y majestuosa humildad; sería la perfecta figura de abnegación sin chistar, de paciencia a ultranza, de inmejorable caridad.
Si pudiera disfrazar ante ti mi alma la vestiría de buenas intenciones puestas en acción, engalanada de coherencia y con perfecto equilibrio entre el sentimiento y la razón. Libre de caprichos y sin orgullo azabache, desligada de deseos egoístas y exenta de voluptuosidades.
Si no me conocieras a la perfección ignorarías lo que pinto con mis líneas, lo que guardo y lo que doy, pero tanto me conoces que bien sabes lo que fui, lo que puedo ser y lo que ahora soy.
Por conocerme tan bien es que puedes ayudarme si me dejo ayudar, levantarme de donde ya no quiera estar y escucharme cuando a nadie puedo hablar.
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