Me gusta la noche, tan de noche
cuando suave besa a la mañana,
ese silencio cargado de historias
que nunca el sol reclama.
La elocuencia en mis adentros
mientras otros duermen a la luna,
espabila vagos recuerdos
que en tristeza y risas luchan.
Si mi débil cuerpo permitiera
ignorar crudos espasmos,
mucho amara vivir en vela
o en vigilia hacia lo alto.
No quisiera días sin sus noches
aunque abunden de insomne pena,
unas veces solo duelen,
otras, purgan mi justa condena.
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